Open data: y el uso, ¿cuándo?

Desde fines de la década pasada y comienzos de esta, empezó a tomar fuerza el concepto de Gobierno Abierto, en particular de la mano de las iniciativas de Barack Obama en su primer periodo de gobierno, así como de movimientos similares en algunos de los países anglosajones, especialmente, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda.  La mayor expresión de esto, fue la proliferación de portales de datos públicos, tal es el caso de Data.gov del gobierno federal de los Estados Unidos con más de 197.000 conjuntos de datos (datasets) a la fecha, el Reino Unido con su portal Data.gov.uk con cerca de 43.000 conjuntos de datos y Australia con su Data.gov.au con más 28.000 conjuntos de datos.  Los datos abiertos a corto andar se transformaron en algo “cool” desde el punto de vista de la Modernización del Estado.

 



 

Estas plataformas web, eran concebidas como un portal donde todos los organismos del gobierno central publican sus datos, adhiriendo de la mejor forma posible a los principios de los datos abiertos en el sector público, estos se han transformado hoy en la punta de lanza cuando alguien quiere saber que está haciendo un país en materias de transparencia y datos abiertos.  Todos con un esquema de navegación similar, un gran buscador como primera entrada, etiquetas por tipo de datos y agrupaciones por diversos categorías, incluyendo además una descripción de los principales atributos de cada conjunto de datos (nombre, descripción, quien lo publica, fecha, tipos de archivos disponibles y otros).

 

Este fenómeno, rápidamente se trasladó a la región y hoy muchos de los países tienen portales de datos abiertos, algunos ejemplos en la región son: México con el portal Datos.gob.mx con 28.000 conjuntos de datos, Uruguay con su portal Catalogodatos que cuenta con 167 conjuntos de datos y Chile con el portal Datos.gob.cl con cerca de 3.400 conjuntos de datos.

 



 

Si bien hemos avanzado mucho en publicar datos, que antes no estaban disponibles a la ciudadanía, o al menos no era fácil conseguir, lo cual es un avance importante, hay que ir un paso más allá, ya no sólo basta con inundar la web de conjuntos de datos, porque creo que hoy muchos de esos datos aportan poco valor, para afirmar esto basta con darse una vuelta por esos portales y revisar las métricas de uso, los que las tienen, da la impresión que lo importante es aumentar ese número total, pero con serios problemas de calidad.  Hoy escuché un concepto que me hizo mucho sentido, estamos construyendo “cementerios de datos”.

 

Lo otro que ocurre, es que estos portales empiezan a perder relevancia al día de hoy, y en ciertos casos quedan bastante abandonados, con una gestión que de la sola navegación en el sitio da la impresión que su mantención es bastante débil (datos obsoletos, falta de actualización y otras señas de que no es un sitio muy actualizado).  Algunos ejemplos de Datos.gob.cl en el cual se muestran errores, aquí algunos ejemplos:

 

1) URL’s que no funcionan (desde un conjunto de datos a su fuente)

 

2) Descriptores poco claros, conjuntos de datos con una categorización a mi modo de ver errónea

 

3) Estadísticas y métricas desactualizadas, sólo datos hasta 2014

 

 

Pero más allá de los problemas, que puede tener un portal de estas características, y que si se le hace bien, rápidamente se pueden llegar a números muy grandes en términos de volumen y tráfico, lo que llama la atención es el poco uso que se le dan a los datos, al buscar a nivel internacional no son demasiados los ejemplos de usos exitosos de datos públicos; les adjunto algunos ejemplos al final de este post, recopilados en diversos sitios, fundamtalemente en Europa y Estados Unidos.

 

En general, en nuestros países la tasa de uso de estos archivos es muy baja.  Incluso algunas instituciones que han trabajado este tipo de datos, me refiero a la Fundación Ciudadano Inteligente y al Observatorio del Gasto Fiscal en el caso de Chile, han realizado una gran labor al trabajar y presentar datos agregando valor público, me consta que en muchos de los análisis que realizan estas organizaciones, los datos hubo que salir a “cazarlos” y luego de arduos procesos de transformación presentarlos en formatos entendibles, con esfuerzos bastante grandes. Cuando nos salimos del espacio de las organizaciones sin fines de lucro y ONG’s y vamos a buscar ejemplos de monetización de datos públicos, el proceso es aún más difícil, uno que otro ejemplo en el mundo de las compras públicas, pero en general muy pocas experiencias que muestren un emprendimiento exitosos basado en datos públicos.

 

Si a esto agregamos que el modelo de gobernanza de los datos residentes en el sector público en los países de la región es muy débil, y no se ha abordado con mirada de largo plazo (recursos, objetivos, productos) el problema aumenta.

 

Creo que es el momento de parar un poco y  pensar: i) ¿qué hacer y cómo nos movemos desde la lógica de la publicación al uso?, ii) ¿cómo estructuramos un modelo de gobernanza y gestión pública basada en datos?, esto antes de que estemos inundamos por decenas de miles de conjuntos de datos: desactualizados, poco útiles y que finalmente tienen poco valor.

 

Incluso Transparencia Internacional desde un punto de vista de su impacto en temas de transparencia y lucha contra la corrupción plantea bastantes desafíos y dudas en su reporte Connecting the Dots: Building the case for Open Data to fight Corruption (2017) realizado a algunos países partes del G20:

  • Los países no han publicado conjuntos de datos asociados a la corrupción
  • Cuando los datos se publican no siempre son útiles y menos aún usables (falta de granularidad, difíciles de encontrar)
  • Data publicada no siempre adhiere a estándares
  • Falta de competencias relacionadas con datos abiertos

 

Como lo plantea el académico de la Universidad de Chile, Claudio Gutiérrez, los desafíos asociados a los datos abiertos residen en 4 dimensiones que deben ser abordadas, esto es:

 

  • Físicos: establecer formatos y repositorios estándares
  • Conceptuales: Indexación, metadatos, catalogaciones
  • Sociales/uso: Interoperabilidad, búsqueda, disponibilización
  • Privacidad/Seguridad: protocolos, roles

 

Algunos de estos desafíos se están abordando desde hace un tiempo, pero hay otros en los cuales estamos lejos.

 

Para que la mirada no sólo sea gris me gustaría señalar algunas experiencias que han sido destacadas por algunos medios de prensa y por sitios especializados, como es el caso del Open Data Institute del Reino Unido, el cual ha identificado 270 emprendimientos en torno al open data, el 0.01% de las empresas en UK, no es mucho que digamos! (informe Business Statistics – House of Commons) mayoritariamente empresas pequeñas (-10 empleados).

 

Algunos ejemplos exitosos de uso de datos públicos son:

  • Shoothill es una compañía que desarrolló herramientas para analizar los riesgos potenciales de inundaciones en el Reino Unido usando información de la agencia de medio ambiente inglés.
  • The Guardian periódico inglés viene usando el concpeto de open data desde hace años (2009) y publica muchos de sus datos con la posibilidad de reutilización, vía API.
  • CarbonCulture, plataforma que ayuda a las personas y empresas a usar los recursos naturales en forma más eficiente.
  • Adzuna mercado laboral que obtiene datos de empleo de diferentes portales públicos y privados, generando un índice laboral.
  • Streetwise.life portal que muestra en un mapa diferentes tipos de datos públicos y permite entender el comportamiento de ciertos barrios.
  • Open Corporates la mayor base de datos de empresas a nivel mundial con cerca de 136 millones de compañías en su base de información.
  • Data Issy.com, interesante sitio con la disponibilidad de lugares de estacionamiento en Ville de Issy les-Moulineaux en Francia
  • Open Grid – Chicago, entrega información a los ciudadanos de Chicago en diferentes ámbitos de sus barrios

 

La pregunta que queda dando vuelta en la política pública, es: ¿cómo pasamos del Open Data 1.0 al 2.0, y pensamos más en el uso y gobernanza que sólo en la publicación?

 

Imagen: Si, la ilustración también fue dibujada por mi querida hija Alejandra, muchas gracias Ale